La Escuela del profesor George Ohsawa se llamaba la casa de los ignorantes. Decía que la gente muy inteligente, intelectual y perfeccionista no se mantenía durante mucho tiempo en la macrobiótica que él impartía. El profesor Kikuchi también lo confirmó en varias conferencias.

macrobiotica

Muchas personas buscan la macrobiótica porque están enfermos y cuando comienzan a practicarla casi siempre se curan de sus enfermedades; si no lo consiguen es porque no siguen las pautas con rigor y dedicación, o porque sus intestinos fueron destruidos de tal manera por la medicina «convencional» con drogas y medicamentos, o por el estilo de vida de la persona, que ya no pueden solucionar su problema. Por eso mucha gente dice que la macrobiótica no cura todas las enfermedades; sin embargo esto no es verdad, pues la realidad es que cuando la conocieron ya estaban muertos: sus intestinos ya estaban muertos, como una raíz sin vida. Y una vez muerto, ni Dios puede resucitar.

Pero los que buscan la macrobiótica y son muy inteligentes, después de curarse y cuando ya pasan unos años, a menudo abandonan y así se vuelven muy débiles, delgados, tristes, y no resuelven sus problemas. Así que buscan otras soluciones y no quieren ni oír hablar más de macrobiótica, alegando que es una dieta de fanáticos y que no funciona. Esta es una realidad innegable.

Las personas que actúan así demuestran que no han entendido nada de la macrobiótica, pues la macrobiótica no es una dieta, sino un principio que permite comer de todo, tener libertad con criterio basado en el yin y el yang; la macrobiótica no prohíbe ningún alimento, sino que da Libertad Total de comer de todo, siempre y cuando asumamos la responsabilidad y sepamos corregir.

La macrobiótica no prohíbe que nadie se enferme, al contrario, ama las enfermedades, porque sin conocer la enfermedad no sentimos atracción por la salud, y sólo los que conocen y sufren las enfermedades más graves pueden ser más felices.

Pero la mayoría no lo entiende así y come por miedo a estar enfermo, como quien come con miedo de ir al infierno, y entonces se vuelve débil y triste, y después culpa a la macrobiótica, sin pensar que el miedo mata y que no hace falta rezar a Dios, pues la naturaleza nos lo da todo.

Quien no tiene el valor de estar enfermo no tiene el valor de curarse, esta es la realidad, que confirma uno de los teoremas básicos del Principio Unico: cuanto mayor es la cara mucho mayor es el dorso, y que muestra también que cuanto más inteligente, mayor es la ignorancia en general.

Cuando la gente abandona la macrobiótica se vuelven muy felices, derrepente tienen más energía, engordan, las mujeres se vuelven más atractivas y los hombres elegantes, y piensan que estan en el camino correcto. Después de un tiempo, depende de la persona, generalmente se vuelven infelices, pero más infelices que antes de conocer la macrobiótica y desarrollan enfermedades más severas que antes de conocer la macrobiótica, pues cuanto mayor sea la cara mucho mayor el dorso. En potencia, esto es el orden del universo.

Al que tiene más salud se le dará más enfermedad. Es por eso que muchas personas que se curan por ejemplo de cáncer después de unos años de dejarlo terminan muriendo de esta enfermedad. El profesor Hideo Omori dijo una vez que los pacientes que se curan de cáncer por la macrobiótica, cuando lo dejan, mueren a menudo 5 años después.

Es por eso que más y más gente abandona la macrobiótica, porque son demasiado inteligentes, perfeccionistas, así que no pueden entender, o no quieren, el Principio Único.

Para entender la macrobiótica profundamente se necesitan al menos 16 años en el caso de las mujeres y 21 para en el de los hombres, que es el tiempo en que tarda en regenerarse la mente, pero quien es muy inteligente no tienen paciencia y estudia durante unos años y piensa que ya lo sabe todo y que ya no necesita entrenar, perfeccionar, aprender con quien tiene más experiencia.

Pero para entender el Principio Único es necesario al menos 10 años de estudio y seguir viviendo con pasión cada vez mayor, porque cada vez que abandonamos el Principio Único tendremos que afrontar problemas más o menos graves. Cada vez que surgen problemas es porque no consultamos la brújula del Principio Único.

Por ejemplo, si la persona se siente infeliz debe consultar el yin y el yang y darse cuenta de por qué es infeliz y no culpar a los demás.

El que se siente infeliz es porque está muy yin o muy yang, y aunque una desgracia sea diferente de la otra, el que está muy yin culpa a los demás, y el que está muy yang, culta y ataca a los demás.

El que se siente enfermo es porque está muy yin o muy yang, aunque una enfermedad es diferente de la otra; el que está muy yin tienen enfermedades crónicas, mientras que el que está muy yang tiene enfermedades agudas.

El que se queda pobre es porque está muy yin o muy yang, aunque una pobreza sea diferente de la otra; el que está muy yin trabaja mucho mentalmente y gana poco, mientras que el que está muy yang, trabaja mucho físicamente y gana poco.

Los que tienen problemas en el amor es porque están muy yin o muy yang, aunque una clase de amor sea diferente del otro: el que está muy yin no se siente amado y piensa que el otro no lo desea, y del otro lado, el que está muy yang, no ama al otro aunque su pareja sea una princesa o un príncipe.

Anónimo

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El Shiatsu

Este texto ha sido sustraído del libro Shiatsu. Guía completa de Chris Jarmey y Gabriel Mojay.

¿Qué es el Shiatsu?

El Shiatsu es un método de manipulación del cuerpo que nos permite dar y recibir atención calor y curación mediante un contacto no invasivo.

Se desarrolló en Japón a partir de una síntesis del masaje chino llamado Anma y de técnicas occidentales de manipulación física. Como sistema completo de curación por el tacto, se alimenta ampliamente de aspecto de la medicina oriental tradicional. La técnica del Shiatsu incluye estiramiento, sujección e inclinación del peso del cuerpo hacia varias partes del cuerpo receptor para mejorar el flujo de la energía, la circulación de la sangre, la flexibilidad y la postura.

shiatsu

Aunque Shiatsu literalmente significa “presión con un dedo”, el espíritu del Shiatsu es de comunicación mediante el contacto. Para ser efectivo requiere sensibilidad a fin de sentir e influir positivamente en la calidad de la vitalidad interna del recepto. La vitalidad es la base de la salud y refleja la fuerza y la armonía de la circulación del Ki. El Shiatsu sensible y de apoyo tonifica y corrige el flujo del Ki, ayudando por tanto a restablecer la vitalidad y prevenir la enfermedad. Para lograr un Shiatsu verdaderamente de apoyo, debe administrarse con el peso del cuerpo relajado y con una transmisión sin esfuerzo del Ki.

La historia del Shiatsu

Aunque la palabra Shiatsu no fue acuñada hasta principios del siglo XX, sus orígenes se hallan firmemente en las raíces de la medicina oriental tradicional. Específicamente, se pueden remontar a China alrededor del año 530 a.C., cuando Bodhindharma introdujo un sistema de ejercicios para la salud y para el control sensorial conocido como Tao-Yinn. Dichos ejercicios incorporaban un sistema de automasajes y de terapia de puntos de presión autoaplicados para facilitar la desintoxicación y el rejuvenecimiento. Hacia el siglo X de nuestra era, la medicina china había sido introducida en Japón, y a partir de entonces comenzó a practicarse algo semejante al Shiatsu actual, una terapia entre el Anma y el Tao-Yinn.

 Shiatsu

Hace unos 300 años, durante la era Edo de Japón, a los médicos se les exigía que estudiaran Anma como un medio de familiarizarse con la estructura humana, con los canales de energía y con los puntos de presion, a fin de que pudieran diagnosticar con precisión y tratar con cualquier medio que consideraran adecuado, como la acupuntura, las hierbas o la manipulación del cuerpo. Graduamente, Anma fue quedando limitada al tratamiento de tensiones musculares sencillas hasta que en el siglo XX sólo estaba permitido usarla para promover el placer y el bienestar.

El Shiatsu acabó siendo reconocido como una forma legítima de terapia por el gobierno japonés a medidados de los años ciencuenta. Actualmente, la definición oficial dada por el Ministro japonés de Salud y Bienestar dice: «La terapia de Shiatsu es una forma de manipulación administrada mediante pulgares, los dedos y las palmas de las manos, sin el uso de ningún instrumento, mecánico ni de ningún otro tipo, para aplicar presión a la piel humana, con el fin de corregir disfunciones internas, promover y mantener la salud y tratar enfermedades específicas».

El desarrolo del Shiatsu en occidente

Shiatsu

El Shiatsu no llegó a ser ampliamente conocido en los Estados Unidos y en Europa hasta los años setenta, aunque ha sido practicado por unos pocos japoneses y occidentales desde su aparición. En Europa, el Shiatsu ha sido influido principalmente por los métodos Namikoshi y Masunaga, pero con una influencia adicional de la macrobiótica, que utiliza los Canales de Acupuntura y puntos de presión tradicionales. Este método incorpora un uso sustancial de los pies para aplicar presión y estiramientos, comúnmente conocido como técnicas “de los Pies Descalzos”. El Shiatsu, tal y como se practica en Europa, está relacionado principalmente con el método Masunaga (a menudo llamado Shiatsu Zen), con el Shiatsu Macrobiótico, con el método Namikoshi o con varios híbridos.

El Sahitsu Macrobiótico incorpora técnicas de los Canales Clásicos de Acupuntura y de los Pies Descalzos, según las propuestas de George Ohsawa, Michio Kushi y otros.

 

 

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La salud y la enfermedad: la filosofía del Yin Yang

Este texto ha sido sustraído del libro Recetario Zen macrobiótico de Yukio y Koto Nakamura.

SALUD

La definición de la salud dada durante siglos por los sabios de Oriente se basa en 6 puntos, de los cuales los tres primeros son físicos y los tres úlitmos psicológicos:

  1. Ausencia de fatiga
  2. Sueño profundo
  3. Buen apetito
  4. Buena memoria
  5. Buen humor
  6. Rapidez de raciocinio y de ejecución

(* N.E.: También existe un número 7, el de la justicia suprema, pero no se especifica en este libro)

Macrobiotica

El hombre sano debe gozar de todos ellos. La carencia o debilitameinto de cualquiera de ellos implicaría un cierto grado de enfermedad.

La macrobiótica zen, si bien está basada en los principios de la filosofía de los opuestos (Yin-Yang), no podrá traer una cura y felicidad completos si no se comprenden sus principios, su filosofía: “Lo blando (yin) no existe sino en función de lo duro (yang), y lo duro de lo blando. El camino del medio es la flexibilidad, por eso el sabio resiste la presión de los débiles tanto como la de los fuertes”.

Quisiéramos hacer resaltar un aspecto importante del régimen que percibimos y que en la práctica de la dieta se ha soslayado bastante, y es la afirmación de que toda enfermedad proviene de la culpa de actuar contra el Orden del Universo, de violar la naturaleza misma de las Cosas, por pretender acomodar la realidad a nuestras conveniencias, en vez de aprehenderla tal cual es. Su finalidad, en última instancia, es llegar a la comprensión de esta realidad última.

Traducido a la macrobiótica significa que, frente a cualquier malestar o enfermedad, la pregunta básica es la siguiente: ¿En qué he faltado yo a ese Orden? ¿En qué aspecto o de qué forma estoy actuando contra la Naturaleza, contra mi naturaleza? Es también en este punto en el que falla la aplicación médica de la psicología, pues procura integrar al individuo dentro de una sociedad quizás más enferma que él mismo, en vez de integrarlo dentro del Orden Natural. Es un círculo vicioso sin salida mientras persista en ella.

Indudablemente es un camino largo y paciente llegar a conocer ese Orden, esa Naturaleza, pero no imposible puesto que nosotros formamos parte y somos esa Naturaleza, y ese conocimiento está en nosotros mismos. Por lo tanto, la enfermedad hace su aparición cuando nos hemos faltado a Nosotros Mismos, al Orden del Universo, a la Naturaleza, no a la sociedad de los hombres. Es curioso, pero el planteamiento de esta pregunta siempre tiene respuesta. No le hacemos caso a esa respuesta porque no es quizás la que desearíamos que fuera: a menudo es bastante molesta. Resumiento, no somos tan ignorantes de esa respuesta, la conocemos pero no la quisiéramos. Y aquí surge otro aspecto fundamental de la macrobiótica: no sólo nos fortalece en lo físico, sino que trabaja a favor nuestro, a nuestro lado, cooperando con su aporte de lucidez, fortaleciendo nuestra voluntad, ayudando a nuestra propia creación.

Porque la macrobiótica zen es creación, como lo es el Budismo, y toda creación es transformación.

Pero el hombre vive rodeado de temores y son éstos los que lo traban. Miedo y neurosis son sinónimos.

El hombre occidental vive en el peor de todos ellos, porque es el básico. No es el temor a la muerte, sino al hambre. Una mesa bien servida es símbolo de un buen estatus económico y todos se esfuerzan por ello, incluso el que no está en condiciones económicas para ello. Es así como nos encontramos muchas veces que la mesa del hombre pobre aparenta ser la del rico o viceversa. Hay en ello un sin fin de valores alterados, sobre todo si pensamos lo que cuesta, económicamente hablando, el poner una mesa así. Se distorsiona el espíritu. Se produce un desequilibrio entre Yin y Yang. En Oriente no ocurre así. Es el equilibrio, la filosofía del Yin Yang quien preside la mesa familiar. No es la abundancia, sino el equilibrio, no es el estatus, sino la sabiduría la que rige la primera Ley, la de la Supervivencia. Verán qué alivio experimentarán cuando permitan que el Espíritu también acepte su responsabilidad en estos asuntos. Depende de Uds. Los esfuerzos materiales también deben ser equilibrados con los esfuerzos espirituales, ¿o es que el Espíritu se ha dado a la vagancia, como dicen ustedes? No señores, en Macrobiótica hay que ejercer la Voluntad y Sentarlo a la mesa. Así la comida se hace Ritual Sagrado, y todo aquello en donde se manifieste su presencia. La oración entre Cristianos tiene el mismo sentido, solo que las filosofías del Extremo Oriente son esencialmente prácticas, con milenios de experiencia de ejercitación en esa práctica, lo que nos ha permitido perfeccionar una técnica, que si bien no reemplaza ni lo pretende a la oración, la ayuda. El hecho en sí de aplicarla, ya es una forma de oración.

dieta macrobiotica

dieta macrobiotica

El comer no debe costar al hombre la proporción enorme de su sueldo que hoy le insume, pues no sólo de comida se vive, aunque esa es desgraciadamente la situación de una gran mayoría. La macrobiótica es el camino que puede romper ese círculo, y Oriente, por medio del maestro Ohsawa, nos lo ofrece. Y con ello el poder atender a otras manifestaciones superiores del espíritu, y como dice un antiguo proverbio chino: “Si tienes dos panes, vende uno y compra un lirio”. Pero para eso hay que tener los dos panes primero.

Otro aspecto igualmente importante de la macrobiótica es su afirmación de que cada persona debe ser su propio médico. Claro que es la consecuencia natural de lo dicho en el párrafo anterior, pues cada uno debe hacerse responsable de sí mismo, en lo físico como en lo espiritual.

Ahora procederemos a dar una lista de los factores, cualidades y colores, yin y yang que intervienen en la preparación del alimento.

YIN Y YANG

Primero daremos, a manera de informe y muy brevemente, citando parte del texto de Ohsawa, para quienes no hayan tenido oportunidad de conseguir su libro antes de que agotara, una información rápida sobre el tema.

Yang es fuerza centrípeta, calor, sonido, peso, densidad, fuego, tiempo. Yin es fuerza centrífuga, expansiva, frío, expansión, liviandad, silencio. En colores, los cálidos son Yang y los fríos Yin, con todas las graduaciones intermedias. Es tan simple como el arco-iris, que va del extremo rojo Yang, pasando por el naranja, amarillo, verde, azul e índigo, hasta el extremo violeta Yin.

En cuanto a formas, tomando las mismas formas como ejemplo del uno y del otro, aquellas en forma vertical, que fluyen hacia lo alto, cuyo apoyo es más frágil, son Yin. En cuanto aquellas mismas en forma apaisada, que parecieran achatadas por la fuerza de la gravedad, cuyo apoyo se aparece sólido, son Yang.

Científicamente, el Sodio sería Yang, y el Potasio Yin, y el equilibrio Sodio/Potasio sería el correspondiente al equilibrio Yin/Yang en el organismo humano y de aquello que utilizamos para nuestra alimentación.

Los climas fríos producen elementos Yang, los climas cálidos producen elementos Yin. Es decir, Yang crea Yin y viceversa, y eso hace el movimiento continuo del Universo, a su constante transformación. Un ingrediente Yang puede convertirse en Yin y viceversa, Yin puede transformarse en Yang.

En cuanto al paladar, lo ácido y dulce corresponde a Yin, así como lo salado y amargo a Yang. Y como en los colores, hay infinidad de sabores intermedios. El azúcar ocupa el extremo Yin, en lo que a alimentos se refiere.

En la alimentación, la proporción de equilibrio es de 5 (Yin, K) por 1 (Yang, Na), según nos informa Ohsawa. Como puede observarse ahora, en Occidente la alimentación es excesivamente Yin, desde que se nace, además de tóxica, sobre todo en verano con las bebidas efervescentes, helados, etc.

ENFERMEDAD

Los índices de desequilibrio o enfermedad la constituyen los siguientes síntomas:

  1. Fatiga, causada por la vida indisciplinada, desordenada. Obesidad y nervios destrozados. Un hombre perezoso es un enfermo.
  2. Dolor y sufrimiento, no asociados a la enfermedad específica, pero causada por excesos sexuales, extravagancias o excentricidades alimenticias.
  3. Síntomas crónicos, causados por desequilibrio entre Yin y Yang en la alimentación, por capricho o autoindulgencia. Dolores de cabeza, estómago, úlcera, diarrea, presión de vientre y enfermedades de la piel o la sangre
  4. Síntomas simpáticotónicos o vagotónicos, cuando la enfermedad crónica llegó al sistema nervioso autónomo.
  5. Alteraciones fundamentales o estructurales en los propios órganos.
  6. Enfermedades psiconeuróticas, emociones, tales como la esquizofrenia, neurastenia, hepatitis, enfermedades de Basedow, dilatación cardiaca.
  7. Enfermedad espiritual. Personas que pueden ser en apariencia sanas, pero sufrir las consecuencias sociales de la arrogancia e intolerancia. A pesar del suceso externo, no tienen fe, esperanza, alegría o amor. Su fin es inevitablemente trágico.
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El equilibrio en los alimentos: el yin y el yang

Este texto ha sido sustraído de la web Nishime, macrobiótica para el día a día y reproducida en su totalidad.

En muchas ocasiones escuchamos que la macrobiotica prohíbe ciertos alimentos. En mi opinión esta afirmación no es cierta. Macrobiotica da la capacidad de elegir en libertad lo que comes. Conocer las propiedades, cualidad energética de los alimentos y hacer un ejercicio de auto-observación, te ofrece la capacidad de nutrirte con lo que necesitas en cada momento. Nada está prohibido, nada es bueno o malo. Hay alimentos que son más adecuados que otros, dependiendo de cada persona, del momento y del lugar.

Macrobiótica yin yang

¿Por qué utilizamos unos alimentos de forma habitual, otros de forma eventual y otros en ocasiones extraordinarias? La respuesta es el equilibrio: Macrobiotica es sinónimo de equilibrio. Equilibrio en lo que comemos, equilibrio con el entorno, con otros seres vivos y por supuesto con nosotros mismos. Utilizamos aquellos alimentos que son más equilibrados a nivel energético. Veamos una clasificación de alimentos:

Alimentos extremo Yang: sal , huevos, carne (pollo, carne roja, ternera), quesos curados y salados, harinas y horneados y pescado azul. Concentran la energía. Pueden tener uno o varios de los siguientes efectos: calentar, secar, contraer, cerrar, tensar .

Alimentos extremo Yin: químicos: aditivos, fertilizantes, medicamentos, azúcar, chocolate, bebidas alcohólicas, especias, frutas y verduras tropicales, lácteos, queso fresco y requesón, solanáceas: tomate, patata, berenjena y pimiento. Dispersan la energía. Pueden tener uno o varios de los siguientes efectos: refrescar, enfriar, dilatar, hinchar, abrir, relajar, debilitar.

Macrobiótica yin yang

Extremo no es sinónimo de malo o perjudicial, simplemente su efecto es más intenso, por eso no son alimentos para utilizar en grandes cantidades ni a diario. Lo ideal es evitarlos o consumirlos en pequeñas cantidades. Y sobre todo asegurarse de que sean de alta calidad.

Consumir alimentos extremos de forma habitual nos lleva a la necesidad de consumir otro alimento del extremo contrario, a fin de nivelar nuestro equilibrio físico-energético. Un ejemplo claro sería una típica comida de Navidad: fritos, carnes… son alimentos que acompañamos con bebidas alcohólicas, postre helado, turrón… azúcar.

Alimentos de centro: cereales integrales, legumbres, vegetales, frutos secos, algas y pescado blanco. Se pueden a su vez clasificar en expansivos y contractivos. Aunque sus efectos son mucho más suaves que los de los alimentos extremos. Son los más adecuados para comerlos a diario.

En el equilibrio está la clave para tener una vida satisfactoria y conseguir todo aquello que te propongas.