¿Qué es la macrobiótica?

Macro quiere decir grande o largo. Bio vida o manera de vivir. Macrobiótica significa por tanto, una manera de vivir o una vida larga.

La macrobiótica parte del principio de que todo está sujeto a cambio y que la Ley del cambio rige para todas las cosas. En este mismo principio se basan todas las filosofías orientales, particularmente la del I-Ching y el budismo Mahayana.

Todos los cambios están sujetos a determinadas normas: yin cambia en yang, yang cambia en yin, yin atrae a yang, etc. En la naturaleza las fuerzas o los elementos de yin y yang se hallan en equilibrio.

Nuestros estados físico, mental y espiritual son una consecuencia del equilibrio entre yin y yang; es decir, el estado de nuestra digestión, de nuestro sistema nervioso, etc. se rigen por esta ley, por este equilibrio.

Qué es la macrobiótica

El Cielo (radiación cósmica, ondas electromagnéticas, luz, calor, lluvia y viento) crea la Tierra. La Tierra crea el reino vegetal. El reino vegetal crea el reino animal y el reino del hombre.

Los alimentos que ingerimos se transforman, dentro de nuestros intestinos, en sangre según la fisiología oriental. La sangre se convierte, dentro de los pequeños vasos sanguíneos, en líquidos fisiológicos, que rellenan los espacios intercelulares de nuestro cuerpo. Entre este líquido y las células de nuestro cuerpo (células del cerebro, del hígado, los riñones, el hueso, los músculos, etc.) se produce un intercambio de distribución de alimentos y recepción de desechos. Las células crean una tensión intercelular, que nos confiere una resistencia contra las influencias exteriores. La calidad de dicha vibración intercelular es determinada por la calidad de nuestras células que a su vez dependen de la calidad de los líquidos fisiológicos que genera nuestra sangre. Nuestra sangre se forma a partir de los alimentos que ingerismo.

Y es así como Tierra (plantas, sangre, células) vuelve a crear Cielo (vibraciones, pensamientos, espiritualidad).

Según el modo de ver macrobiótico todas las concepciones opuestas o dualistas de nuestra vida, como por ejemplo vida y muerte, salud y enfermedad, alegría y tristeza, constituyen un solo concepto; ahora bien, con la particularidad de que éste suele manifestarse de dos maneras diferentes. Ambas formas se complementan y de ningún modo se pueden considerar como opuestas entre sí. Una vez se haya comprendido esto, los enemigos se tornarán amigos y la enfermedad será igual a la salud. Será entonces cuando sentiremos una gratitud y unas energías vitales que abarcan todo nuestro mundo.

Qué es la macrobiótica

Para alcanzar dicho fin no es necesario que la macrobiótica se oponga a ninguna enseñanza ni religión; prácticas como meditar, orar, cantar o escuchar las palabras de sabios, profesores, científicos o dirigentes eclesiásticos tienen como finalidad conducir la humanidad a la unidad y una vida cada vez más feliz.

La macrobiótica se distingue, sin embargo, de otras enseñanzas por la gran importancia que confiere a los alimentos que comemos y que aseguran la subsistencia de la vida humana. La alimentación macrobiótica intenta establecer el equilibrio entre ellos elementos yin y yang mediante la correcta elección de los alimentos, su apropiada preparación y la forma más adecuada de ingerir los mismo.

La macrobiótica ni es vegetariana, ni es el régimen de un carnívoro u omnívoro. No es ni siquiera un determinado régimen. La macrobiótica es la bromatología, o sea, la enseñanza de la meditación que tiende a encontrar una armonía. La armonía con el medio ambiente natural del hombre, lo que quiere decir alimentos que producen a su alrededor, en cada época natural del año, alimentos sin refinar, cultivados según procedimientos orgánicos. En pocas palabras, alimentos que en un determinado clima y bajo los efectos de una determinada cultura han sido desarrollados a lo largo de siglos.

Qué es la macrobiótica

Pero también armonía consigo mismo, logrado mediante la toma de comidas que realicen el sueño de uno. De los alimentos de origen animal nacen hombres con institintos de animal. Los productos lácteos hacen hombres sumisos y subordinados. Los alimentos químicos destruyen la armonía en el hombre.

Aparte de la época del año y del clima, nuestras necesidades dependen también de nuestra actividad, constumbres de comer, sexo, etc.

No existe algo así como un régimen macrobiótico. La macrobiótica es la síntesis misma del cambio.

La macrobiótica rechaza los alimentos tratados con productos químicos y en atención a ello suele colaborar con todos aquellos movimientos que se ocupan de la propagación del empleo de alimentos naturales y de la conservación de la naturaleza.

De por sí la macrobiótica no rechaza las ideas o formas de comer diferentes. Pero hace resaltar que una correcta relación de los alimentos empleados da lugar a una vida feliz y sana. Este es todo el secreto de la macrobiótica.

Extraído del libro Leche. Un mito de la civilización
Escrito por Herman Aihara