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Arroz tostado

Esta receta os va a encantar. El arroz tostado no es demasiado conocido, y sin embargo tiene un gran éxito entre la gente que lo conoce. Cuando empecé a llevarlo como snack o aperitivo en los descansos de mis clases de shiatsu, la gente se quedaba sorprendida, y no tardaron en pedirme todos la receta. Aún hoy, me siguen pidiéndola, por eso he decidio que ya era hora de escribirla en Bio Miso y así, no tener que escribirla entera.

Arroz tostado

El arroz es el alimento más centrado que existe. Las energías yin y yang que lo componen se encuentran en perfecto equilibrio, y eso por eso que el alimento más utilizando en macrobiótica, es su columna vertebral. El arroz tostado se cocina para yanguizarlo mucho más, por eso es muy útil para casos de debilidad o de falta de tono, porque aporta ese extra de yang a desequilibrios yin. Una opción muy recomendable a llevar a cabo durante unos 10 o 40 días puede ser llevar una alimentación macrobiótica centrada en el cereal, la verdura yanguizada, legumbres, algas, etc., y a partir de las 4 de la tarde hasta que nos acostemos, comer solamente, en pequeños vocados y cuando nos apetezca (si pasarnos) sólo arroz tostado. El cuerpo te lo agradecerá, y podrás notar los cambios en breve espacio de tiempo.

Y para los que no necesiten tanto cambio, podrán utilizar el arroz tostado como aperitivo como yo misma hago para los descansos en el trabajo o cuando nos aparece el gusanillo del hambre. Incluso se podría llevar al cine como aperitivo, apartando así la tentación de comprar todos esos productos industrializados que tanto cuestan y tanto le cuesta equilibrar al cuerpo. Eso si, hay que tener en cuenta que hace mucho ruido al masticarlo!

Ingredientes:

  • Arroz biológico integral redondo
  • Agua
  • Tamari

Arroz tostado

Hay que calcular bien el tiempo, ya que el arroz necesitará de 6 a 8 horas de remojo. Vertemos en un recipiente el arroz que queramos y dejamos unos 3 dedos de espacio. Hervimos agua y cuando esté listo lo vertemos en el arroz tapándolo con dos dedos con agua. No es necesario tapar el recipiente, dejándolo así una noche entera, de 6 a 8 horas, no más.

Arroz tostado

A partir de entonces, escurrimos el agua ya fría y encendemos el fuego para poner una sarté. Cuando esté caliente echamos una medida de arroz y vamos removiendo hasta que quede tostada: esta es la parte más dificil, ya que no debe quedar nada de humedad ni de blando en su interior. Cuando cojamos un grano de arroz tostado, debe estar totalmente seco: si notamos algo blando, seguimos tostándolo sin miedo. El arroz cogerá un color marrón muy característico, entonces será el momento de sacarlos a una bandeja y extenderlo. En ese momento, rociamos con un vaporizador (sino con gotas, no pasa nada) el arroz tostado con tamari (recordad, el tamari o shoyu deberá llevar trigo entre sus ingredientes) y lo mezclaremos bien para que el arroz vaya cogiendo su sabor salado tan característico. Habrá que repetir esto unas cuantas veces, ya que en general el arroz que se utilizar suele ser bastante, y no conviene meterlo todo a la sartén, sino ir cocinándolo en partes.

Arroz tostado

Dejamos secar en la bandeja, y estará lista para introducir en un bote ahora si, bien tapado.
Ya me contaréis qué tal os ha ido, y si tenéis alguna duda, escribidme en los comentarios del post.

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Salsa de “tomato”

Como sabemos, en la comida macrobiótica no es recomendable tomar solanáceas como el tomate, la patata, la berenjena o el pimiento, por ser éstas de una naturaleza demasiado yin, imposible por tanto de equilibrar. Ya hablaremos más tarde de este asunto. Y tambié es verdad que no soy partidaria de crear platos o recetas de “sustitución”: si no es recomendable o no puedo comer algo, no voy a engañar al paladar. Es mi opinión. Pero aunque lo llamemos salsa de tomate o “tomato”, esta receta no pretende sustituir, sino más bien crear un delicioso acompañamiento a cualquier cereal, aunque también se puede tomar como crema entrante antes del plato principal. Y alguna vez lo he utilizado también como crema para pizza, y la verdad, queda genial. Lo aprendí de la mano de Ana López en la escuela macrobiótica Isana, de manera que se lo debo a ella (al igual que otras muchas cosas de esta maravillosa manera de entender la vida, así que gracias Ana!).

salsa de tomato

INGREDIENTES:

  • 2 Cebollas blancas grandes
  • 4 Zanahorias grandes
  • 1/2 remolacha
  • Aceite de sésamo
  • Sal marina
  • Puré de umeboshi
  • Albahaca, orégano…

Bien, lo primero que hay que hacer es yanguizar, como siempre, las verduras, empezando por las más yin. En este caso, la cebolla es lo primero, por lo que colocamos en una cazuela ya caliente unas gotas de aceite de sésamo y echamos la cebolla previamente cortada en medias lunas. Removemos bien y dejamos que la acidez se evapore durante una buen tiempo, hasta que veamos bien pochada la cebolla y que pierde su característico olor picante. Un poco antes si se quiere, echamos las zanahorias previamente cortadas y yanguizamos todo junto hasta que la zanahoria, al tocarla, veamos que ha cogido suficiente calor. Es entonces cuando echamos la sal: este punto es importante, ya que la sal es siempre el ingrediente estrella. Y aquí entra en escena la intuición de cada uno, ya que como se suele decir, hay que hacerlo a ojo, pero teniendo en cuenta que no debemos quedarnos cortos, a menos que cocinemos para niños o personas mayores.

salsa de tomato

Removemos bien y bajamos el fuego, dejando yanguizar la verdura con la sal aproximadamente unos 20 minutos (aunque se puede dejar más si se quiere, todo depende cuánto de yang necesitemos). De mientras, ponemos una remolacha a cocer en agua con un poco de sal, unos 20 minutos. Cuando se enfríe, podemos pelarla y la cortamos por la mitad, o si es muy pequeña la podemos utilizar entera. La cortamos en cachos y batimos la remolacha junto con las verduras en la termomix o con batidora. Le añadimos a la mezcla unas dos cucharaditas de puré de umeboshi (al gusto, yo le suelo echar algo más), además de echarlas los condimentos que queramos.

Vamos probando hasta encontrar el gusto ideal, y ya tenemos nuestra crema o salsa de “tomato” lista! Recordad que echándole agua al yanguizado de la cebolla y zanahoria, podríamos hacer una deliciosa sopa.

¡¡¡Buen provecho!!!

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Pipas de calabaza saladas

Este es un snack fácil de realizar y que se puede perfectamente llevar a cualquier sitio después, por ejemplo al cine, cuando la única opción que tienes es comprar palomitas o chuches, y ya sabemos que esto no es lo más conveniente. Y yo, sin algo que llevarme a la boca y masticar, no voy al cine!

Esta receta la aprendión en Cuisine et Santé, en el centro macrobiótico que René Levy fundó en Saint Gaudens, Francia. Llegué la tarde de un viernes y después de la charla de la noche, Daniel se esmeró en que aprendiéramos hacer pipas de calabaza saladas para picotear, y ahí estuvimos hasta las 23.30, disfrutando de la cocina. Lo único que se necesitan son pipas de calabaza, una taza pequeñita, sal y horno o sartén.

pipas de calabaza con sal

Ingredientes:

  • Pipas de calabaza
  • Sal
  • Agua
  • Taza pequeña de café
  • Bote grande

Preparación:

Se meten en un tarro bien grande las 7 tacitas de café rellenas de pipas de calabaza, se le añade otra tacita de café de agua, y por último una cucharadita rasa de sal marina del atlántico sin refinar.Es muy importante que la sal sea de esta calidad, ya que la sal que nos venden en los supermercados nos abrasa el estómago, ya hablaremos más tarde de esto. Una vez todo el bote lleno, se tapa y se agita con insistencia para que el agua con sal impregne cada uno de los granos. Ahora solo hace falta tostarlos, y esto se puede hacer tanto en el horno como en la sartén. Verás que los granos se hinchan, y si coges uno sin quemarte y puedes ver cómo se parte de forma crujiente, entonces sabrás que ya están listo.

pipas de calabaza con sal

Los dejamos secar y enfriar en una bandeja, y podemos meterlos en un bote grande herméticamente cerrado para que se pueden conservar ahí sin problemas, siempre que esté bien seco.

 

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Sopa-crema de cebolla

Las sopas son el mejor entrante para una comida macrobiótica. Las posibilidades son numerosas, tantas como ingredientes hay. Pero esta sopa en particular es una de mis preferidas: la cocino cuando tengo algo más de tiempo o estoy más relajada, no porque requiera mucho tiempo de cocción o mucha elaboración, pero a las sopas del día a día no tengo por costumbre echarle nada más que la verdura escogida, y sin embargo ésta lleva kuzu y tamari, ingredientes que la elevan a mayor categoría. Es por eso que lo cocino con más mimo.

Sopa-crema de cebolla y tamari

Ingredientes:

  • Aceite de oliva virgen extra
  • 2 cebollas cortadas en medios gajos finos
  • Sal marina
  • 1 litro de agua
  • 1/2 tira de alga kombu, previamente remojada 30 minutos
  • 2 cs de kuzu
  • 2 cs de tamari
  • Jugo de jengibre

Preparación:

Remojaremos la 1/2 tira de alga kombu en agua durante 30 minutos. De mientras, saltearemos la cebolla ya cortada en un poco de aceite de oliva virgen extra con la sal que le corresponde, durante 10 miutos o hasta que se haya evaporado toda su acidez (generalmente hastas que se haya pochado) y se le agregará el alga kombu junto con el agua. Dejaremos que hierva unos 20 minutos.

En otra traza llena de agua (unos 200 cl.) se diluirá las 2 cucharadas de kuzu. Terminada la cocción de las cebollas, retiraremos el alga, añadiendo entonces el kuzu disuelto, sin dejar de remover hasta que recupere el hervor y cueza 3 minutos más. Al momento de servir, condimentaremos con las 2 cucharadas de tamari y unas gotas de jugo de jengibre (opcional). También podremos agregar el alga kombu picada para agregárselo a la sopa.

¡Y a disfrutar!

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Pan de Trigo Sarraceno

No es exáctamente un pan a la manera tradicional, pero es un excelente sustituto de éste pero sin la lavadura, es decir, sin fermento alguno. Es tan fácil de hacer y permite tantas variaciones que querréis hacerlo y consumirlo semana si y semana también. Se puede comer solo como snack para merendar o entre horas, y también se puede consumir con un paté macrobiótico.

La primera vez que comí este pan fue en un curso de la Asociación Macrobiótica Isana que imparten Ana López y Gustavo Coletto en Bilbao: después de hacer este pan, lo huntamos con paté de salmón y estaba.. qué os voy a contar, una maravilla.

Pan de Trigo Sarraceno

La base es muy simple: harino de trigo sarraceno, agua y sal. El trigo sarraceno va muy bien para el intestino, aporta calor-yang a todo el aparato digestivo, por lo que es un alimento que los que tienen estreñimiento por ejemplo, deberían consumir casia  diario. Ya hablaremos más detenidamente de este ingrediente, imprescindible en los platos macrobióticos.

Una vez tengamos la base del “pan”, la imaginación es libre para añadir ingredientes al gusto: semillas, trozode furta, pasas, nituke de verduras, cebolla pochada…

Probadlo y me contáis!!

Ingredientes para el pan:

  • 1 medida de harina de trigo sarraceno
  • 1 medida de agua
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra

Disponemos el agua en un bol y espolvoreamos poco a poco la harina de trigo sarraceno encima del agua mientras se mezcla con unas barillas. También se puede hacer con una cuchara, aunque cuesta un poquito más. Echamos la sal y el aceite de oliva y volvemos a mezclar hasta que queda una pasta líquida: esta es la base.

Pan de Trigo Sarraceno

A partir de aquí le podemos añadir muchos ingredientes más, como semillas, frutos secos, olivas, fruta, cebolla pochada… lo que se nos ocurra. Lo mezclamos todo bien y lo distribuimos en una bandeja pincelada con aceite. Lo metemos al horno unos 40 min. a 200º. Nos saldrá una lámina más menos fina de “pan”: lo podemos cortar en barritas y consumirlas así o con algún paté por encima.

¡A disfrutar!

 

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Gomashio

El gomashio es un ingrediente específico, es decir, se utiliza específicamente para sanar algunos desequilibrios de nuestro cuerpo.

El Gomashio es un tostado de semillas de sésamo y sal de mar, un condimento indispensable en el régimen macrobiótico ya que posibilita el uso debido de la sal sin provocar sed. Tiene un sabor entre salado y amargo, equilibrando así el dulzor natural del arroz integral y otros cereales y verduras. Es mejor tostar el sésamo porque el aceite crudo no es fácil de digerir, pero no debe tostarse de más. El sésamo negro tiene un gusto más fuerte y más a nuez que el sésamos blanco, pero ámbas variedades son adecuadas para uso regular. Debe evitarse el sésamo quimicalizado y refinado.

Gomashio

Se puede comprar ya hecho en tiendas especializadas, pero es preferible elaborarlo de forma casera, su energía siempre será diferente. La proporción de sésamo y sal marina debe ser de 7 a 1: si utilizamos cucharas, deberán ser 7 cucharadas colmadas de sésamo por 1 cucharada muy rasa de sal. Se debe tostar el sésamo en esta proporción en una sartén removiéndolo constantemente con una espátula de madera, hasta que cambie de color pero sin quemarlo. Se sabe cuándo está a punto cuando se deshace entre los dedos. Después se tuesta la sal marina en la misma sartén.

Cuando el sésamo esté frío, se machaca en un mortero de cerámica estriado llamado Suribachi, gracias a la cual la semilla no queda aplastada y permite así extraer el aceite y que éste cubra la semilla. Cuando se haya machacado un 40%, se agrega la sal tostada y se machaca el resto, pudiendo quedar la mitad de todo el gomashio como un polvo fino y algunos granos enteros. Debe machacarse lentemente y en forma ciruclar, aprentando las semillas sobre las estrías y hasta que cada una esté medio partida y que cada semilla esté revestida con sal.

El gomashio debe ser conservado en una pequeña botella, herméticamente cerrada. Es un excelente complemento de los granos y las legumbres, pudiendo ser usado para condimentar el arroz, el trigo sarraceno y cualquier otro cereal. También se puede utilizar como medicamento en la dosis de una cucharada. Además, el gomashio alcaliniza la sangre, neutraliza la condición yin, tonifica el sistema digestivo y el sistema nervioso. Quita los dolores de cabeza (delanteros, yin), las náusesa y es muy bueno cuando hay cansancio.

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Mazapanes navideños

Llega la Navidad y, como siempre, las grandes comilonas y los excesos en la comida. Pero como dijo Ohsawa, todos los días son navidad en la macrobiótica, porque lo que se conoce en nuestra cultura como “una buena comida” se da en la macrobiótica todos los santos días, sin excesos que perjudiquen cuerpo y mente. Uno de los excesos más comunes en esta época festiva es la ingesta de dulces: polvorones, pasteles, turrones, mazapanes… es una tradición terminar las comdias compensando la carne, el jamón o el marismo con el yin que aporta el azúcar.

Mazapanes navideños

Pero aquí no estamos para grandes comilonas, ni para postres azucarados, ya que es bien sabido que el azúcar es excesivamente yin, y uno de los ingredientes más perjudiciales para nuestro organimos. pero como tampoco queremos renunciar a la tradición en estas fechas, aquí propongo unos mazapanes navideños tan fáciles de hacer que no habrá excusas para no intentarlo. A mí particularmente nunca me han gustado los mazapanes, pero éstos me encantan, creo que son un acierto y que se elaboran en tan poco tiempo que querréis hacerlos en Navidad y en cualquier otra fecha.

Ingredientes:

  • 4 medidas de harina de almendras
  • 1 medida de melaza de arroz
  • 10 orejones biológicos
  • Ralladura de limón ecológico
  • Canela en polvo

Mazapanes navideños

Preparación:

Cocemos los orejones en agua durante unos 5 minutos. Luego los dejamos enfriar y los reservamos para utilizarlos más tarde.

De mientras, mezclamos en un bol la harina de almendras, la canela (al gusto de cada uno), la ralladura de limón ecológico y la melaza de arroz, hasta conseguir una pasta espesa pero manejable, casi como si fuera plastilina.

Cortamos los orejones que habíamos reservado por la mitad, aunque si alguno es demasiado pequeño no haría falta, y los cubrimos con la pasta de almendras haciendo la forma del mazapán tradicional con las manos. Colocamos los mazapanes en una bandeja para el horno cubierta con papel vegetal por debajo, para que no se peguen.

Mazapanes navideños

Encendemos el horno y precalentaremos a 120º, colocando la bandeja dentro una vez que haya alcanzado esta temperatura. Y los dejaremos hornear durante 5 – 10 minutos, sin que se nos lleguen a quemar o dorar demasiado.

¡Y ya están listos para sorprender a la familia!

 

Estos 3 ingredientes son básicos en la macrobiótica; se pueden utilizar por separado en distintos platos, o juntos como bebida medicinal. Se trata de una receta muy sencilla y altamente reparadora para cualquier tipo de molestia estomacal, o para momentos de debilidad, e incluso como remedio para resfriados, gripe, tos o estreñimiento. Yo lo utilizo mucho en momentos en que me encuentro débil, cuando notas que te viene “algo gordo”, o simplemente cuando no he podido resistirme a comer postres azucarados, vino, exceso de comida…

Esta bebida contrarresta los excesos yin que a veces, por celebraciones sociales, nos es muy dificil negarnos. Os invito a que lo probéis, es apto para todo el mundo, incluso embarazadas o niños, solo hay que ajustar la cantidad de umeboshi según la edad del niño, ya que para los más pequeños es mejor reducirlo un poco. Se puede variar la cantidad de kuzu para que quede más o menos espeso. También se puede variar la cantidad de puré de umeboshi para que quede más o menos salado. Igualmente el té se puede preparar más cargado o más diluido, probar hasta encontrar la consistencia y el sabor deseados.

Bebida medicinal kukicha, kuzu, umeboshi

Ingredientes:

  • Té kukicha
  • Kuzu
  • Pasta de ciruela umeboshi

Prepración:

Preparamos el té kukicha: calentamos una taza de agua y cuando hierva echamos una cucharadita colmada de kukicha, dejándolo que hierva unos minutos. Lo colamos y lo dejaremos enfriar, sin filtrar. Si lo tenemos preparado de antemano, mejor que mejor.

Cuando el té esté frío, lo filtramos y lo volvemos a ponemos en un cazo. Ponemos solo la cantidad que vamos a usar, es decir, una taza. En ella disolvemos una cucharita de kuzu. Para los que no sepáis, el kuzu es un almidón en forma de polvo blanco que se obtiene a partir de las raíces de una planta medicinal fundamental en la Medicina Tradicional China, la Pueraria lobata o Pueraria hirsuta. Es una planta perenne con profundas raíces de más de dos metros de profundidad. Es por tanto, un ingrediente muy yang.

Una vez hayamos disuelto el kuzu, nos quedará un líquido de color blanco. A esta mezcla vamos a añadirle una cucharadita de puré de umeboshi y la mezclaremos hasta que esté bien deshecha la pasta. A continuación calentamos removiendo hasta que la mezcla hierva y cambie de color. Quedará una consistencia como la de una sopa salada un poco espesa.

De esta manera se prepara una taza, y se podrá tomar hasta 3 tazas al día de esta bebida, según las necesidades. Se puede hacer la bebida cada vez que se necesite, o hacerlo todo desde la mañana y distribuirla en pequeñas tomas a lo largo del día. Notaréis sus beneficios casi al instante. Yo lo suelo llamar el “brebaje mágico”, casi como el que tomaban Asterix y Obelix. Al princpio puede resultar un poco chocante su sabor, ya que la umeboshi tiene un sabor muy peculiar, pero enseguida te podrás acostumbrar.

 

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Aderezo mágico de calabaza y umeboshi

Desde el primer momento en que probé este aderezó me enamoré de él, y es tan fácil de hacer que a veces me pregunto por qué no lo hago más veces. Símplemente, se me olvida, ya que el día a día a veces no te permite dedicarle un poco más de tiempo a las salsas y aderezos con los que acompañar al arroz o a las verduras, por ejemplo. Pero cuando llega el fin de semana o ese momento de relax, es el mejor momento para desempolvar estas deliciosas recetas.

El aderezo de calabaza y umeboshi es sencillo de realizar, solo necesita dos ingredientes, pipas de calabaza y pasta de umeboshi, a lo que se le puede añadir tahini, cebolla, perejil, ralladura de limón, etc. Cada uno de nosotros podrá personalizarlo una vez sepamos cómo hacerlo, y si es así, no dudéis en escribir vuestro comentario aquí y compartirlo con todos nosotros. También se puede añadir algo más de agua, o menos, para hacerlo más ligero o más espeso. ¡Soís libres de modificarlo a vuestro antojo! La umbeoshi le aporta un sabor salado y ácido a la vez, y la calabaza ese toque dulce que hará que os chupeís los dedos cuando lo utilicéis sobre arroz integral, verduras, calabaza asada, brócoli, etc.

¡Pruébalo y cuéntanoslo!

Aderezo mágico de calabaza y umeboshi

Fotografías y receta extraídas de SCM She Cooks Macro

Aderezo mágico de calabaza y umeboshi

Fotografías y receta extraídas de SCM She Cooks Macro

Ingredientes:

  • 1 taza de semillas de calabaza sin tostar (120 gr.)
  • 1 cucharada de pasta de umeboshi. Se puede utilizar más para un sabor más fuerte.
  • Agua para lograr la consistencia deseada
  • Necesitaremos una licuadora o Thermomix

Preparación:

Lavaremos las semillas de calabaza poniéndolas en un colador debajo del grifo. Calentaremos una sartén a fuego medio-alto y las echaremos a la sarten removiéndolas constantemente con una cuchara de madera hasta que la mayoría del agua se haya evaporado. Entonces podemos bajar el fuego y continuaremos removiendo hasta que veamos que se han hinchado y comienzan a oler un poco. Hay que tener cuidado de que no se quemen, porque entonces no valdrán. Una vez vemos que se han tostado, las dejaremos enfriar. Las colocaremos en una licuadora, Thermomix o similar para que se mezclen bien hasta convertirlas en polvo.

Aderezo mágico de calabaza y umeboshi

Fotografías y receta extraídas de SCM She Cooks Macro

Aderezo mágico de calabaza y umeboshi

Fotografías y receta extraídas de SCM She Cooks Macro

Añadiremos al polvo de las semillas la pasta de umeboshi. Se puede utilizar tanto la pasta como las propias ciruelas, pero es más trabajoso, ya que habrá que cortarlas y sacarles la semilla o güito. No nos vamos a complicar la vida, pero que sepaís que si no teneis pasta y tenéis las ciruelas fermentadas, las podeís utilizar sin problema. Tal y como he comentado más arriba, se puede añadir cualquier otro ingrediente sin problemas: sin tenéis algo de cebolla pochada, o tahini, o perejil, ahora es el momento de hacerlo.

Mezclaremos todo durante un minuto o más, hasta que todo quede homogéneo. Agregaremos el agua al gusto de cada uno y mezclaremos algo más hasta lograr la consistencia deseada. Lo guardaremos herméticamente en un bote de cristal (siempre es preferible cristal a plástico, aunque el contenido no esté caliente) y podrá durar unos cuantos días en la nevera sin problemas.

Aderezo mágico de calabaza y umeboshi

Fotografías y receta extraídas de SCM She Cooks Macro

Esta receta ha sido extraída de la web SCM She Cooks Macro.