La salud y la enfermedad: la filosofía del Yin Yang

Este texto ha sido sustraído del libro Recetario Zen macrobiótico de Yukio y Koto Nakamura.

SALUD

La definición de la salud dada durante siglos por los sabios de Oriente se basa en 6 puntos, de los cuales los tres primeros son físicos y los tres úlitmos psicológicos:

  1. Ausencia de fatiga
  2. Sueño profundo
  3. Buen apetito
  4. Buena memoria
  5. Buen humor
  6. Rapidez de raciocinio y de ejecución

(* N.E.: También existe un número 7, el de la justicia suprema, pero no se especifica en este libro)

Macrobiotica

El hombre sano debe gozar de todos ellos. La carencia o debilitameinto de cualquiera de ellos implicaría un cierto grado de enfermedad.

La macrobiótica zen, si bien está basada en los principios de la filosofía de los opuestos (Yin-Yang), no podrá traer una cura y felicidad completos si no se comprenden sus principios, su filosofía: “Lo blando (yin) no existe sino en función de lo duro (yang), y lo duro de lo blando. El camino del medio es la flexibilidad, por eso el sabio resiste la presión de los débiles tanto como la de los fuertes”.

Quisiéramos hacer resaltar un aspecto importante del régimen que percibimos y que en la práctica de la dieta se ha soslayado bastante, y es la afirmación de que toda enfermedad proviene de la culpa de actuar contra el Orden del Universo, de violar la naturaleza misma de las Cosas, por pretender acomodar la realidad a nuestras conveniencias, en vez de aprehenderla tal cual es. Su finalidad, en última instancia, es llegar a la comprensión de esta realidad última.

Traducido a la macrobiótica significa que, frente a cualquier malestar o enfermedad, la pregunta básica es la siguiente: ¿En qué he faltado yo a ese Orden? ¿En qué aspecto o de qué forma estoy actuando contra la Naturaleza, contra mi naturaleza? Es también en este punto en el que falla la aplicación médica de la psicología, pues procura integrar al individuo dentro de una sociedad quizás más enferma que él mismo, en vez de integrarlo dentro del Orden Natural. Es un círculo vicioso sin salida mientras persista en ella.

Indudablemente es un camino largo y paciente llegar a conocer ese Orden, esa Naturaleza, pero no imposible puesto que nosotros formamos parte y somos esa Naturaleza, y ese conocimiento está en nosotros mismos. Por lo tanto, la enfermedad hace su aparición cuando nos hemos faltado a Nosotros Mismos, al Orden del Universo, a la Naturaleza, no a la sociedad de los hombres. Es curioso, pero el planteamiento de esta pregunta siempre tiene respuesta. No le hacemos caso a esa respuesta porque no es quizás la que desearíamos que fuera: a menudo es bastante molesta. Resumiento, no somos tan ignorantes de esa respuesta, la conocemos pero no la quisiéramos. Y aquí surge otro aspecto fundamental de la macrobiótica: no sólo nos fortalece en lo físico, sino que trabaja a favor nuestro, a nuestro lado, cooperando con su aporte de lucidez, fortaleciendo nuestra voluntad, ayudando a nuestra propia creación.

Porque la macrobiótica zen es creación, como lo es el Budismo, y toda creación es transformación.

Pero el hombre vive rodeado de temores y son éstos los que lo traban. Miedo y neurosis son sinónimos.

El hombre occidental vive en el peor de todos ellos, porque es el básico. No es el temor a la muerte, sino al hambre. Una mesa bien servida es símbolo de un buen estatus económico y todos se esfuerzan por ello, incluso el que no está en condiciones económicas para ello. Es así como nos encontramos muchas veces que la mesa del hombre pobre aparenta ser la del rico o viceversa. Hay en ello un sin fin de valores alterados, sobre todo si pensamos lo que cuesta, económicamente hablando, el poner una mesa así. Se distorsiona el espíritu. Se produce un desequilibrio entre Yin y Yang. En Oriente no ocurre así. Es el equilibrio, la filosofía del Yin Yang quien preside la mesa familiar. No es la abundancia, sino el equilibrio, no es el estatus, sino la sabiduría la que rige la primera Ley, la de la Supervivencia. Verán qué alivio experimentarán cuando permitan que el Espíritu también acepte su responsabilidad en estos asuntos. Depende de Uds. Los esfuerzos materiales también deben ser equilibrados con los esfuerzos espirituales, ¿o es que el Espíritu se ha dado a la vagancia, como dicen ustedes? No señores, en Macrobiótica hay que ejercer la Voluntad y Sentarlo a la mesa. Así la comida se hace Ritual Sagrado, y todo aquello en donde se manifieste su presencia. La oración entre Cristianos tiene el mismo sentido, solo que las filosofías del Extremo Oriente son esencialmente prácticas, con milenios de experiencia de ejercitación en esa práctica, lo que nos ha permitido perfeccionar una técnica, que si bien no reemplaza ni lo pretende a la oración, la ayuda. El hecho en sí de aplicarla, ya es una forma de oración.

dieta macrobiotica

dieta macrobiotica

El comer no debe costar al hombre la proporción enorme de su sueldo que hoy le insume, pues no sólo de comida se vive, aunque esa es desgraciadamente la situación de una gran mayoría. La macrobiótica es el camino que puede romper ese círculo, y Oriente, por medio del maestro Ohsawa, nos lo ofrece. Y con ello el poder atender a otras manifestaciones superiores del espíritu, y como dice un antiguo proverbio chino: “Si tienes dos panes, vende uno y compra un lirio”. Pero para eso hay que tener los dos panes primero.

Otro aspecto igualmente importante de la macrobiótica es su afirmación de que cada persona debe ser su propio médico. Claro que es la consecuencia natural de lo dicho en el párrafo anterior, pues cada uno debe hacerse responsable de sí mismo, en lo físico como en lo espiritual.

Ahora procederemos a dar una lista de los factores, cualidades y colores, yin y yang que intervienen en la preparación del alimento.

YIN Y YANG

Primero daremos, a manera de informe y muy brevemente, citando parte del texto de Ohsawa, para quienes no hayan tenido oportunidad de conseguir su libro antes de que agotara, una información rápida sobre el tema.

Yang es fuerza centrípeta, calor, sonido, peso, densidad, fuego, tiempo. Yin es fuerza centrífuga, expansiva, frío, expansión, liviandad, silencio. En colores, los cálidos son Yang y los fríos Yin, con todas las graduaciones intermedias. Es tan simple como el arco-iris, que va del extremo rojo Yang, pasando por el naranja, amarillo, verde, azul e índigo, hasta el extremo violeta Yin.

En cuanto a formas, tomando las mismas formas como ejemplo del uno y del otro, aquellas en forma vertical, que fluyen hacia lo alto, cuyo apoyo es más frágil, son Yin. En cuanto aquellas mismas en forma apaisada, que parecieran achatadas por la fuerza de la gravedad, cuyo apoyo se aparece sólido, son Yang.

Científicamente, el Sodio sería Yang, y el Potasio Yin, y el equilibrio Sodio/Potasio sería el correspondiente al equilibrio Yin/Yang en el organismo humano y de aquello que utilizamos para nuestra alimentación.

Los climas fríos producen elementos Yang, los climas cálidos producen elementos Yin. Es decir, Yang crea Yin y viceversa, y eso hace el movimiento continuo del Universo, a su constante transformación. Un ingrediente Yang puede convertirse en Yin y viceversa, Yin puede transformarse en Yang.

En cuanto al paladar, lo ácido y dulce corresponde a Yin, así como lo salado y amargo a Yang. Y como en los colores, hay infinidad de sabores intermedios. El azúcar ocupa el extremo Yin, en lo que a alimentos se refiere.

En la alimentación, la proporción de equilibrio es de 5 (Yin, K) por 1 (Yang, Na), según nos informa Ohsawa. Como puede observarse ahora, en Occidente la alimentación es excesivamente Yin, desde que se nace, además de tóxica, sobre todo en verano con las bebidas efervescentes, helados, etc.

ENFERMEDAD

Los índices de desequilibrio o enfermedad la constituyen los siguientes síntomas:

  1. Fatiga, causada por la vida indisciplinada, desordenada. Obesidad y nervios destrozados. Un hombre perezoso es un enfermo.
  2. Dolor y sufrimiento, no asociados a la enfermedad específica, pero causada por excesos sexuales, extravagancias o excentricidades alimenticias.
  3. Síntomas crónicos, causados por desequilibrio entre Yin y Yang en la alimentación, por capricho o autoindulgencia. Dolores de cabeza, estómago, úlcera, diarrea, presión de vientre y enfermedades de la piel o la sangre
  4. Síntomas simpáticotónicos o vagotónicos, cuando la enfermedad crónica llegó al sistema nervioso autónomo.
  5. Alteraciones fundamentales o estructurales en los propios órganos.
  6. Enfermedades psiconeuróticas, emociones, tales como la esquizofrenia, neurastenia, hepatitis, enfermedades de Basedow, dilatación cardiaca.
  7. Enfermedad espiritual. Personas que pueden ser en apariencia sanas, pero sufrir las consecuencias sociales de la arrogancia e intolerancia. A pesar del suceso externo, no tienen fe, esperanza, alegría o amor. Su fin es inevitablemente trágico.
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