Pan de Trigo Sarraceno

No es exáctamente un pan a la manera tradicional, pero es un excelente sustituto de éste pero sin la lavadura, es decir, sin fermento alguno. Es tan fácil de hacer y permite tantas variaciones que querréis hacerlo y consumirlo semana si y semana también. Se puede comer solo como snack para merendar o entre horas, y también se puede consumir con un paté macrobiótico.

La primera vez que comí este pan fue en un curso de la Asociación Macrobiótica Isana que imparten Ana López y Gustavo Coletto en Bilbao: después de hacer este pan, lo huntamos con paté de salmón y estaba.. qué os voy a contar, una maravilla.

Pan de Trigo Sarraceno

La base es muy simple: harino de trigo sarraceno, agua y sal. El trigo sarraceno va muy bien para el intestino, aporta calor-yang a todo el aparato digestivo, por lo que es un alimento que los que tienen estreñimiento por ejemplo, deberían consumir casia  diario. Ya hablaremos más detenidamente de este ingrediente, imprescindible en los platos macrobióticos.

Una vez tengamos la base del “pan”, la imaginación es libre para añadir ingredientes al gusto: semillas, trozode furta, pasas, nituke de verduras, cebolla pochada…

Probadlo y me contáis!!

Ingredientes para el pan:

  • 1 medida de harina de trigo sarraceno
  • 1 medida de agua
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra

Disponemos el agua en un bol y espolvoreamos poco a poco la harina de trigo sarraceno encima del agua mientras se mezcla con unas barillas. También se puede hacer con una cuchara, aunque cuesta un poquito más. Echamos la sal y el aceite de oliva y volvemos a mezclar hasta que queda una pasta líquida: esta es la base.

Pan de Trigo Sarraceno

A partir de aquí le podemos añadir muchos ingredientes más, como semillas, frutos secos, olivas, fruta, cebolla pochada… lo que se nos ocurra. Lo mezclamos todo bien y lo distribuimos en una bandeja pincelada con aceite. Lo metemos al horno unos 40 min. a 200º. Nos saldrá una lámina más menos fina de “pan”: lo podemos cortar en barritas y consumirlas así o con algún paté por encima.

¡A disfrutar!

 

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